Posteado por: periodistarural | 25 enero 2011

Pobreza rural, campo fértil para delincuencia y criminalidad

Por Ernesto Perea
Periodista La Imagen Agropecuaria

La pobreza rural es un desafío nacional, que está enraizada en la historia de país y en los problemas de delincuencia y criminalidad que hoy enfrenta México, lo cual sumado a la falta de coordinación entre diversos actores sociales para atender el problema, clientelismo político, burocracia e ineficacia de presupuestos y programas que generen oportunidades de empleo e ingreso dignos, resulta un campo fértil para la delincuencia organizada ante la desesperanza de los jóvenes.

Estas son las reflexiones que escucharon en el marco de la primera reunión de los integrantes del grupo de trabajo Conocimiento y cambio en pobreza rural y desarrollo, donde participan 31 representantes de alto nivel de instituciones públicas, universidades, sector privado, legisladores y organizaciones sociales, que tiene el propósito de encontrar alternativas para atender sin barreras partidistas o ideológicas el problema de la pobreza rural mexicana. El grupo está encabezado por el rector de la UNAM; José Narro y el titular de la Sagarpa, Francisco Mayorga.

Julio Berdegué, coordinador general del proyecto Conocimiento para el cambio sobre pobreza rural y desarrollo, que promueve la iniciativa donde participan México, Perú, Colombia y El Salvador, resaltó que en el encuentro se puso mucho el acento en que la pobreza rural es un problema muy complejo, un tremendo desafío nacional, que no se va a resolver de manera fácil o de la noche da la mañana.

En entrevista exclusiva con Imagen Agropecuaria platicó que todos los participantes en la reunión coincidieron en que más allá de diferencias, la pobreza es un problema de toda la nación, no de un partido, ni sólo de los campesinos. Está en la raíz de los problemas de delincuencia y criminalidad que estamos enfrentando, en el hecho de que tantos compatriotas tengan que migrar para tener una oportunidad de trabajo en otro lugar; la desesperanza en que viven millones de personas es un problema que rebasa toda barrera partidaria o ideología.

¿Si México ha hecho una inversión consistente en pobreza rural, porque es que ésta sigue siendo tan importante y profunda? Fue pregunta que surgió en la reunión.

Al respecto, Julio Berdegué comenta se ha gastado miles de millones de pesos con enfoques de izquierdas o derechas o de centro; con métodos diversos, políticas más de desarrollo económico, más de sustento social, más centralizado o descentralizado; se ha experimentado de todo y continúa el problema ¿Qué pasa, es la pregunta de fondo? Como dijo el rector de la UNAM, es un problema que está enraizado en la historia del país. La desigualdad, la injusticia social y la pobreza no es un problema de un gobierno y lo que preocupa es qué estamos haciendo mal todos que no lograrnos derrotarlos, a pesar de que en verdad se ha hecho un esfuerzo.

Durante la charla, el experto expuso que México ha intentado tantos programas y proyectos que sin duda vamos a encontrar muchos que son un ejemplo de cómo no hacer las cosas; otros más son ejemplo en el mundo de cómo hacerlas. Si hacemos un análisis crudo vamos a encontrar mucho gasto público mal diseñado, mal empleado, mal ejecutado; mucho clientelismo; hay problemas de corrupción y hoy en día están surgiendo otros problemas.

Por ejemplo, remarcó, un dirigente de una organización social dijo en la reunión que muchos de sus socios en la base están teniendo que pagar a grupos criminales extorsión por los apoyos que están recibiendo.

Ante estos problemas, una constante en la reunión es que tenemos que generar más empleo, es inconcebible pensar que vamos a superar la pobreza si millones de personas no tienen acceso a un empleo digno. Todos estamos de acuerdo en que son muchos mexicanos en condiciones de pobreza, más de lo que deben ser para el grado desarrollo del país. Es un tema no sólo de lo rural, pero que en este sector es muy grave, como en el sureste de México, anotó Berdegué.

Otra idea que se planteó es que el Programa Especial Concurrente (PEC), que busca una mayor coordinación de todas las inversiones y programas del sector agropecuario y rural, no ha tenido la suficiente fuerza para lograr una coordinación real del esfuerzo gubernamental. Incluso, hay “sextuplicidades y contradicciones”, una “telaraña tremenda” que hay que mirar. Alguien hablaba de cómo simplificar esto y pensar en reordenarlo se ha convertido en una cosa que ni los más especialistas son capaces de saber que hay, ni “dónde quedo la bolita”.

José Antonio Mendoza Zazueta, coordinador en México del grupo de trabajo, quien participa en la charla, agrega que una propuesta es que el PEC, por ejemplo, tenga un indicador que valore en cuánto se contribuye a disminuir la pobreza. No es un problema de recursos, ya que el PEC tiene 300 mil millones de pesos, que no incluye programas normales de salud y educación; México le ha metido mucho dinero desde hace años, es un problema secular, la desigualdad y pobreza es histórica.

CRIMEN ORGANIZADO ANTIBUROCRÁTICO

Respecto a si la burocracia limita dificulta la ejecución y efectividad de programas, ya que hay productores que incluso desisten en solicitar apoyos por lo complicado que es solicitarlo, Julio Berdegué refiere que en la reunión se dijo que si grupo de jóvenes de un ejido se organiza para hacer un proyecto productivo, desde que lo inicia hasta que lo aprueban y se bajan los recursos pasan meses o un año; “si este grupo decide meterse al crimen organizado mañana está trabajando”. Impacta mucho los tiempos del aparato público frente a los tiempos de otras “alternativas” que lamentablemente muchos jóvenes tienen al alcance de la mano, en la puerta de su casa o en la esquina.

¿La delincuencia organizada está resolviendo algo que el Estado debería proveer a las comunidades?

La delincuencia organizada no resuelve nada, sino que ofrece un espejismo a los jóvenes  que termina con muerte, destrucción, no termina en nada bueno; pero sí la delincuencia tiene un campo fértil en una situación de desesperanza de los jóvenes, de decir qué otra alternativa tengo. Sinceramente el problema de la pobreza rural es que son muchos millones de jóvenes para los cuales las alternativas son muy malas, irse a los Estados Unidos, vender chocolates en la esquina o meterse a estas actividades ilegales.

Sobre la dimensión de la pobreza en México, Mendoza Zazueta, ex subsecretario de Desarrollo Rural de la Sagarpa, apuntó que la certeza es que la pobreza es tan grande que hay que hacer algo. Un millón más o menos no quita la dimensión del problema; el valor no está en el número de personas sin acceso a empleo o medio de vida digno, sino en las consecuencias que ahora también se empiezan a dar, tentación por actividades ilícitas, migración, desarreglos familiares, familias fragmentadas, cohesión social y deterioro de recursos. El costo país por todo esto es mucho más alto que el número de personas.

Otro tema del que se habló en ese foro es cómo hacer para que la multiplicidad de programas que existen no rompan el tejido social, ya que unos trabajan con la mujer, otros con indígenas o temporaleros y ahí hay una base social, la comunidad rural, y tenemos que buscar cómo diseñamos estrategias, políticas y programas que reconozcan la integridad de ésta; no puedes resolver el problema si vas atacando pedacitos. Ahí hay una realidad social, la comunidad, que hemos roto en mil pedazos por ser esto conveniente en la forma que organizamos las oficinas públicas de las capitales, agrega Berdegué.

PRIVILEGIAR LAS PROPUESTAS

Mendoza Zazueta destacó que la integración de grupo es sumamente plural, vamos a encontrar diferencias ideologías y partidistas, sin embargo el acuerdo es cómo resolverlas, no hay un sesgo de entrada hacia una posición. Se decidió partir de un diagnóstico mínimo que sustente información; la idea es no quedarse en la etapa de diagnóstico, sino entrar a los temas mayores y las propuestas.

El diagnóstico destaca lo sabido: la pobreza tiene una concentración geográfica en regiones de centro y sur del país sin dejar de lado huicholes y tarahuramaras en el norte; la pobreza tiene “rostro étnico” en gran medida, tiene mucho que ver en mucho con población rural sin tierra, alta dependencia al interior de las familias, con población viviendo en zonas aisladas y limitado acceso a mercados de todo tipo.

Durante la reunión se planteó que buena parte de pobreza rural está concentrada en familias y personas sin tierra, de tal manera que en programas de fomento agrícola no son receptores de apoyos. De los beneficiarios de Oportunidades, de los mejores focalizados a pobreza, el 65 por ciento no tienen tierra y el resto lo tiene de bajo tamaño y en condiciones frágiles de producción. La agricultura por sí sola no puede resolver el problema, se requiere una coordinación más estrecha entre los diferentes programas con un fin común: cuanto contribuyen a superar la pobreza, añade.

Mendoza Zazueta remarcó que el gran merito del rector de la UNAM y del titular de Agricultura es reunirnos y sumar voluntades, porque el problema no es de una cadena, del gobierno en sí mismo o una sola secretaría o municipios o estados; siendo la pobreza multidemensional, crónica, con tantas facetas. Hemos ido creando muchas dependencias e instancias para resolver un punto en particular, pero dónde se coordina. Desafortunadamente el PEC ha sido más una suma que una visión conjunta de cómo cada quien contribuye a reducir porcentualmente la pobreza. Apostamos a la suma de liderazgos y una vocación seria que entiende el problema para ver cómo podemos avanzar.

Berdegué subrayó que existen experiencias exitosas en todo el mundo, incluyendo México, como el programa de Oportunidades, que sigue siendo un referente, que incluso adoptaron los brasileños con mucho éxito. Están la experiencia de Brasil con agricultura familiar; la de Chile, al vincular pequeños agricultores con agroindustrias; la de Costa Rica, con el aprovechamiento de recursos naturales y ecoturismo para generar oportunidades a comunidades; la de Bolivia, en materia de descentralización y participación.

Como decía el rector de la UNAM al final de la reunión: derrotar la pobreza rural sería una verdadera hazaña nacional y eso requiere un compromiso, una voluntad y una actitud de país. No es problema de presupuestos, es darle la importancia política que requiere y resolver los bloqueos, los temas que desde hace muchos años están frenando la eficiencia y efectividad del gasto público, el clientelismo, la descoordinación, la ruptura del tejido social, el centralismo, la falta de espacios para que las propias comunidades tengan mayor rol en decidir por donde quieren ir, todo lo que tiene que ver con la política a fomento de generación de empleo. Si queremos acometer hazañas nacionales se requiere un marco mental diferente.

Nota publicada el 24 de enero en La Imagen Agropecuaria de México

Posteado por: periodistarural | 24 enero 2011

La consulta y las instituciones

Por Manuel Chiriboga
Investigador de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural

El presidente Correa ha decidido proponer a los ciudadanos una serie de preguntas que, de ser aprobadas en referéndum, reformarán la muy reciente Constitución de Montecristi. Si bien se debe esperar el pronunciamiento de la Corte Constitucional, cabe preguntarse sobre las implicaciones que esto puede tener sobre la construcción de instituciones estables y fiables.

El gobierno del presidente Correa ha buscado proyectar en estos cuatro años una imagen de gobierno estable, que construye un nuevo sistema institucional (en el sentido de reglas y normas, derechos y garantías) y unos organismos creados para velar por su cumplimiento, respecto de los cuales los ciudadanos pueden sentirse seguros.

¿Por qué el referéndum afecta esta imagen? Básicamente porque el Gobierno mete la mano en la justicia en la forma como siempre se hizo en el país: influyendo en el procedimiento para el nombramiento de jueces. En última instancia, son ellos los garantes de la vigencia de las leyes y normas a los que pueden acudir los ciudadanos, si se consideran afectados. No se persigue, como bien lo ha señalado Julio César Trujillo, modificar las causas de un mal sistema de justicia: actualización de las reglas, capacitación de jueces y carrera judicial, sino en seleccionar otros jueces, que se apuesta serán mejores que los anteriores. No es diferente lamentablemente a lo que hicieron Febres-Cordero o Gutiérrez hace muy pocos años. Se puede argüir la superioridad moral, pero el procedimiento empaña justamente ese argumento y genera sospecha. A ello hay que añadir que se opta por una vía de reforma constitucional en el ámbito de los derechos y garantías que la Constitución prescribe, debe hacerse por vía de Asamblea Constituyente y luego referéndum.

Esto proyecta una doble imagen: la debilidad de nuestras instituciones, es decir las normas, incluyendo las constitucionales, siempre sujetas a cambio, que pueden ajustarse en función del pedido de un presidente popular. Segundo, la idea de que los jueces finalmente son nombrados por procedimientos ad hoc, con arreglos políticos, no previstos en las normas constitucionales y legales. Con ello logramos ratificar la imagen de un país cuya institucionalidad es justamente el cambio continuo, como resultado de conveniencias políticas coyunturales.

En estos días al leer el último libro de Umberto Eco, El cementerio de Praga, una historia llena de lecciones, sobre un falsificador exquisito, al servicio de los poderes de la Europa del siglo XIX, capaz de forjar documentos a cambio de jugosas compensaciones, para favorecer las más oscuras maniobras, me encontré con una lección, que debe hacernos reflexionar. En los pocos momentos de lucidez moral de este cínico sinvergüenza, conversando con un intelectual injustamente encarcelado por Napoleón III, al que le quiere tender una trampa, Joly, así se llamaba el preso, señala refiriéndose al emperador: “–¿Entendéis? ¡Lograr realizar el despotismo gracias al sufragio universal! ¡El muy miserable ha dado su golpe de Estado autoritario apelándose al pueblo buey! Nos está advirtiendo de cómo será la democracia de mañana”. Y continúa: Napoleón “ha entendido cómo se puede mantener a freno a un pueblo que unos setenta años antes se excitó con la idea de que se le podía cortar la cabeza a un rey”.

A Europa le costó años y guerras sangrientas aprender estas lecciones. ¿Necesitamos nosotros también equivocarnos para aprenderlas o podemos recorrer el largo camino de construcción institucional, aprendiendo la historia de otros?

La columna de opinión fue publicada en el Diario El Universo de Ecuador.

Posteado por: periodistarural | 7 enero 2011

Acoso a lucha comunitaria y ambiental

Por Ileana Gómez
Investigadora Principal del Programa Salvadoreño de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente – PRISMA 

En días pasados han ocurrido dos lamentables sucesos de intimidación, acoso y asesinato a líderes y activistas de organizaciones que luchan por la protección ambiental en Guatemala y El Salvador, son actos que nos recuerdan que aun existen formas oscuras de enfrentar las disputas por decidir cómo, para qué y para quién se garantizan los derechos de acceso y uso de recursos naturales.

En Guatemala tres ambientalistas salvadoreños y dos periodistas del canal de televisión gubernamental de El Salvador fueron prácticamente secuestrados, sufrieron golpes y robo por parte de hombres armados mientras se dirigían a participar en la interpelación de funcionarios del gobierno de Guatemala, respecto al proyecto minero Cerro Blanco de la Empresa Minera Entre Mares S.A., subsidiaria de la Transnacional Minera Gold Corp.

Mientras tanto también en Guatemala, pero en la zona de Petén se produce el  asesinato del joven líder comunitario David Salguero, de la Asociación Forestal Integral Cruce a la Colorada (AFICC), miembro de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén, ACOFOP, las cuales manejan un aproximado de 500, has de bosque dentro de la Reserva de Biósfera Maya o RBM.

En el caso de los ambientalistas y periodistas salvadoreños la agresión se da en un contexto de acciones de protesta de pobladores de Guatemala y El Salvador frente a  la explotación de la Mina Cerro Blanco, que bloquearon el paso fronterizo entre ambos países en el pasado mes de octubre. El proyecto minero contaminaría  las cuencas del río Ostua y el lago de Güija. Frente al daño ambiental que significa la extracción minera, los habitantes fronterizos apelan al Plan Trifinio, un plan de cooperación trans-fronteriza entre Honduras, Guatemala y El Salvador que se muestra públicamente como una bandera de la Integración Centroamericana en materia de protección ambiental.

Ciertamente esta zona trinacional es clave por su importancia en la producción y regulación de agua, en ella se ubican las cabeceras de dos de las cuencas más importantes en Centroamérica, los ríos Lempa y Motagua, críticos para el abastecimiento de agua del área metropolitana de San Salvador y diversas zonas de producción agropecuaria en los tres países. Debido a la repercusión social que estos recursos tienen en los países del triangulo norte, los gobiernos firmaron la Declaratoria de Reserva de la Biosfera La Fraternidad en el Macizo de Montecristo, la cual debe ser ratificada por la UNESCO.

Pero así como estos esfuerzos que se iniciaron hace 22 años, han ido lenta pero consistentemente, el permiso para la operación de la Mina Cerro Blanco se decide de forma más acelerada e intempestiva, contradiciendo los esfuerzos gubernamentales por construir estrategias para la preservación de los recursos naturales.

La violenta agresión hacia los ambientalistas y periodistas  hace pensar a la Mesa Nacional Frente a la Minería de El Salvador que se trata de una acción premeditada  causada por  mercenarios para intimidar a los activistas de la resistencia en contra de la minería. Y es que existen antecedentes de este tipo de acciones intimidatorias.  Entre junio y diciembre del año pasado  fueron asesinados 3 líderes comunitarios que participaban en acciones de resistencia frente a la minería en  Cabañas, estos hechos se dan en medio de profundas  divisiones sociales al interior de las comunidades donde se ha instalado el proyecto de exploración minera El Dorado de la compañía Pacific Rim.

Las organizaciones civiles y ambientalistas culpan a Pacific Rim de las muertes, ya que afirman que este tipo de acciones son una práctica de las empresas extractivistas para amedrentar a la población que se resiste a estos proyectos. Aunque la compañía se ha desmarcado públicamente de los hechos y los autores materiales de los asesinatos, que son también pobladores de la zona, han sido encontrados culpables por los tribunales de justicia, el movimiento anti minería exige que se continúen las investigaciones sobre los autores intelectuales. Las autoridades no muestran señales de dar seguimiento a estas acusaciones, pero tampoco existen planes ni estrategias de desarrollo que permitan encontrar alternativas productivas y sostenibles para este abandonado territorio.

En Petén la muerte del líder comunitario David Salguero ocurre en un delicado contexto dentro de la RBM, por el incremento de la presencia del Ejército de Guatemala que busca un mayor control de las zonas protegidas, específicamente de los parques nacionales  como Laguna del Tigre, área colindante con la concesión forestal que maneja AFICC.  A raíz de la renovación de contratos petroleros  el gobierno de Alvaro Colom ha reorganizado su estrategia territorial en el Petén. Frente a la depredación de los parques nacionales se  han implementado medidas como el incremento de la presencia del ejército y la formación de los Centros de Operación Conjunta y Batallones Verdes, con esta estrategia se pretende recuperar la gobernabilidad de la zona.  Con la presencia del ejército se han efectuado desalojos de asentamientos ilegales, pero también de miles de cabezas de ganado.

Lo que no reconoce  el gobierno de Guatemala, al menos no en forma tan vehemente como expone su plan sobre los “Batallones Verdes”, es que durante años han sido las concesiones forestales comunitarias organizadas en ACOFOP, las que  han garantizado el control territorial y  el manejo  forestal en buena parte de la RBM.  Las Concesiones Forestales Comunitarias invierten un buen porcentaje de sus ingresos en la vigilancia y patrullaje para evitar invasiones, la caza furtiva o los saqueos, otro tanto lo invierten en la prevención de riesgos como los incendios forestales.

Las comunidades forestales han sabido convertir el manejo del bosque en un medio de vida y al mismo tiempo esto ha garantizado la conservación de la biodiversidad. En cambio el Estado no ha podido construir una figura de manejo que sea capaz de garantizar la conservación por la conservación. Los parques nacionales como Laguna del Tigre se han ido degradando aceleradamente por las invasiones de pobladores sin tierra, la extensión de la ganadería, además de haberse convertido en corredores iliciticos para el tránsito de mercancías ilegales o personas indocumentadas.

Las medidas del gobierno de Guatemala están revelando su debilidad para ser soluciones efectivas en la recuperación de la fragmentada gobernanza del Petén, como lo demuestra el asesinato de David Salguero, en cambio parece que están agitando las fuerzas oscuras que siguen ejerciendo el poder y lo demuestran con este tipo de acciones. En el pasado ya han sucedido hechos semejantes que no han sido resueltos, los comunitarios no deben seguir siendo los mártires de sus propios esfuerzos por manejar sosteniblemente y equitativamente la codiciada selva maya.

Ni la intimidación a los ambientalistas y periodistas, ni el asesinato del  líder comunitario,  pueden quedar en la impunidad, la frágil democracia centroamericana se topa rápidamente con sus límites como nos lo expresan estos hechos. La forma en que se decide el uso de los recursos naturales no es privativa de los grupos de poder, mucho menos de los que se mueven en la sombra, al menos no debería serlo en una institucionalidad democrática. Sobre todo porque en ambos casos existen acciones en marcha que gozan de apoyo y participación ciudadana, como las que giran alrededor del Plan Trifinio y las Concesiones Forestales Comunitarias,  fortalecer estas apuestas es condición de seguridad, es garantía de gobernanza y al mismo tiempo de sostenibilidad para nuestros pobladores y ecosistemas.

Columna de opinión publicada en el diario digital Contrapunto de El Salvador.

Por Fernando Carrión
Coordinador del Programas Estudios de la Ciudad de Flacso Ecuador

En América Latina, el patrón de urbanización vive un profundo proceso de transformación que es importante tener en cuenta a la hora de pensar el desarrollo territorial como un todo: mientras en la década del ‘40 la lógica de la urbanización se dirigió hacia la expansión periférica de las urbes, en la actualidad esa lógica va hacia la ciudad existente, provocando una mutación en la tendencia tradicional del desarrollo urbano exógeno y centrífugo, hacia uno endógeno y centrípeto. Esto significa que estaríamos entrando en una urbanización caracterizada como introspección cosmopolita; es decir, de regreso a la ciudad construida, pero en un contexto de mundialización.

El patrón de urbanización de América Latina –desde la posguerra mundial– se sustentó en dos elementos: las periferias populares con sus denominaciones de villas miseria, favelas, suburbios, pueblos jóvenes o barrios periféricos; y la metropolización. Como resultado de este proceso, se tuvo un crecimiento de la ciudad con alta primacía urbana (macrocefalia) y con un desborde de sus límites físicos que llevó a la superposición de jurisdicciones territoriales, como en México o Buenos Aires, y que desbordó la institucionalidad urbana para atender el crecimiento. De allí que se crearon múltiples problemas de coordinación entre las distintas administraciones municipales y provinciales, de identidad y de falta de respuesta ante las crecientes demandas de la población.

En este contexto, se produce una mutación importante: se pasa del concepto tradicional ciudad frontera, nacida en el marco de la primera modernidad, al de ciudad en red propio de la post modernidad, en la que mucho tienen que ver los procesos concurrentes de globalización (integración de mercados, reforma del Estado y desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación) y de transición demográfica (nuevas formas de migración y paso de las ciudades de campesinos a las ciudades de pobres).

La nueva realidad hizo pensar en nuevas formas de gobierno de las aglomeraciones metropolitanas en América Latina, en las que predominaron cuatro posibilidades: la creación de una entidad supraurbana (Buenos Aires), el fortalecimiento de los mecanismos de mancomunidad (El Salvador), el planteamiento de criterios de fragmentación (Santiago) o el fortalecimiento de la unicidad del gobierno (Quito).

En este principio de siglo, las aglomeraciones metropolitanas se convirtieron en centro de debate respecto de su gobernabilidad, porque el proceso de globalización les otorga la funcionalidad de anclajes estratégicos de la integración; justo en un momento en el que la ciudad y su gobierno se empoderan gracias a su conversión en actores con protagonismo internacional. Son gérmenes de las llamadas ciudades-Estado. De esta manera, las aglomeraciones metropolitanas son unidades complejas y grandes (metrópolis) que comprenden unidades territoriales distantes, distintas y discontinuas que buscan nuevas formas de gobierno.

La experiencia indica que un gobierno metropolitano en la hora actual debe tener autoridades electas, recursos propios, competencias suficientes y legitimidad social. Si bien este planteamiento no se discute, a la hora de llevarlo a la práctica, se tienen dos modelos claramente identificados: uno que apuesta por la vía mercantil y el otro que le asigna mayor peso a lo ciudadano (enfoque de derechos) y a lo público.

La ciudad del mercado parte de la crítica a lo estatal, por ineficiente y centralizado, y encuentra su salida en la privatización mediante empresas, fundaciones, corporaciones y concesiones. El alcalde pasa a llamarse gerente y en el presupuesto se priorizan las tasas. Ejemplos: Curitiba, Monterrey, Lima y Quito. En cambio, la ciudad de lo público es pensada desde la reingeniería del aparato municipal y de la concepción de la ciudad como espacio público. El alcalde asume la condición de jefe de gobierno, porque el municipio tiene múltiples competencias (no solo servicios), y en lo económico privilegia los impuestos. Casos emblemáticos son: México DF, Bogotá, Montevideo.

Esta ciudad abarca cada vez más territorios distantes, discontinuos y distintos, tanto que tiende a definirse como ciudad difusa o ciudad región. La concentración de la población urbana supera el 80%, el ciclo de la migración rural-urbana tiende a cerrarse y se abren la urbana-urbana e internacional, la tradicional contradicción campo/ciudad se redefine, y las ciudades pequeñas y medias operan como intermediarias con el campo y las grandes como nodos de articulación mundial. En ese sentido, la red urbana es menos una jerarquía y más una pirámide múltiple.

Los invitamos a leer el séptimo número de la Revista Equitierra entrando a:

www.rimisp.org/equitierra

Posteado por: periodistarural | 27 diciembre 2010

Navidad y Año Nuevo

Por Manuel Chiriboga
Investigador de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural

Cuando era niño, los días inmediatamente posteriores a la Navidad eran de máxima felicidad, era momento de disfrutar los presentes que nos había dejado el Niño Dios sobre la cama o en el nacimiento. Mis primeros recuerdos no incluyen el árbol de Navidad y el gordito Noel que aparecieron algo más tarde; pero sí los días de juego hasta el cansancio con el regalo recién recibido: comíamos el dulce extraordinario, pateábamos la pelota en el jardín o montábamos la bicicleta en el parque cercano; compartíamos regalos con primos y vecinos, compañeros de juego y disfrutábamos del ambiente de felicidad familiar. Era un momento en que nuestros padres y conocidos ponían de lado sus preocupaciones de la vida diaria, sean políticas, laborales o económicas. El énfasis estaba en la familia y la amistad.

Tal vez la única preocupación de esos días eran los preparativos para las fiestas del 31, la quema del viejo, la elaboración del testamento, los disfraces de inocentes o de viudas. Lo cierto es que entonces para mí era más importante el fin de año que el nuevo, que era una noción más abstracta; el único día para inaugurar un nuevo año era el cumpleaños, día también de celebración y regalos. Pero el 31, al menos hasta cuando nos dejaban estar en la calle, era algo que preparábamos con cuidado, la felicidad llegaba con algunas monedas que alguien daba a nuestras viudas, como premio al monigote que habíamos preparado. Años más tarde cuando nuestros hijos tenían diez o menos años, ese recuerdo tan lindo de nuestra niñez fue pauta, cuando nos reuníamos en República y Almagro con amigos queridos, para hacer lo mismo. Nuestras hijas vestidas de pequeñas viudas y nuestros hijos con disfraces variados participaban de la celebración, que luego culminaba con juegos artificiales que iluminaban el cielo. Todavía ellos recuerdan esas noches mágicas, como nosotros hacemos con las nuestras.

Lo que sí cambió en la celebración del año viejo fue la mayor preocupación por el entorno político, diferente a la visión más ingenua de la metáfora del viejo, como sinónimo del año que termina. A fines de los años setenta e inicios de los ochenta, el viejo representaba personajes políticos, y el testamento que anualmente preparaba nuestro poeta dejaba como mala herencia y condenado al fuego todo aquello que conspiraba contra una sociedad justa y democrática. ¿Qué es lo que quisiera quemar hoy en día? Pues es muy fácil: la intolerancia, la impunidad, las restricciones a los derechos de información y prensa, la dificultad de armar consensos y acuerdos y el descuido sobre nuestro planeta.

Pero este periodo entre Navidad y Año Nuevo es uno de celebración y de buenas intenciones, es momento de juego y de compromiso para un año mejor, es también de esperanza de bienestar y salud para la familia, para nuestro país y también para uno. Un año en que espero contribuir proactivamente desde esta columna a las mejores causas del país, con una línea analítica y problematizadora, que no acepta verdades absolutas, venga de quien venga.

En lo personal, hoy, años después de esos recuerdos maravillosos, en esa ciudad que ya no existe, vivo un año a la vez, agradeciendo lo que recibí, prometiendo conquistar de a poco la vida, mirando con optimismo el futuro, celebrando la vida, la amistad y la familia.

Muchos saludos a todos.

La columna de opinión fue publicada en el Diario El Universo de Ecuador.

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